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El rey de todo el mundo

Mexico

2021

Dirección: Carlos Saura

Guión: Carlos Saura

Producción: Eusebio Pacha, Bella González, Anna Saura Ramón

Fotografía: Vittorio Storaro

Escenografía: Alex Arbesu

Música original: Alfonso G. Aguilar, Carlos Rivera

Coreografía: Edgar Reyes

Montaje: Vanessa Marimbert

Manuel (Manuel García-Rufo) es un veterano director que quiere montar un gran espectáculo de cine y danza con el que homenajear la cultura musical mexicana. Para ello, contrata a su antigua pareja, la bailarina y coreógrafa Sara (Ana de la Reguera), con la que intenta, infructuosamente, retomar su relación. Juntos diseñarán un espectáculo pleno de ambiciosos números musicales, para los que contratarán un vasto plantel de jóvenes bailarines. La bailarina principal, Inés, no parece un personaje real, sino un fruto de la imaginación de Manuel y Sara, que parecen saber y controlar totalmente su vida y su destino. Inés, a medida que transcurren los ensayos del musical El rey de todo el mundo, se debatirá entre el amor de dos compañeros, el tímido Juan (Izaak Alatorre) y el ambicioso Diego (Isaac Hernández). Paralelamente, se verá envuelta en un turbio asunto con la mafia local, cuando su padre (Enrique Arce), separado de su madre (Eulàlia Ramón), se meta en problemas con el mafioso local de Guadalajara, Don Anselmo (Damián Alcázar).

El rey de todo el mundo ha sido el último largometraje de ficción de Carlos Saura (aunque tenía otros proyectos pendientes) y también su última película musical. En esta ocasión, aborda el folclore y la música popular mexicana, que ya ocupaban parte del metraje de la coproducción entre Francia y México Antonieta (1982).

La película tuvo una financiación y producción difíciles desde que se intentó poner en pie a finales de 2017. Finalmente salió adelante con el concurso del gobierno mexicano, la Universidad de Guadalajara y el Canal 44, del estado de Jalisco, entre otros. El filme tuvo como agente de ventas internacional a Latido Films. La producción corrió a cargo de Eusebio Pacha, Bella González y Anna Saura Ramón. 

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El tema que da inicio al filme, y de cuya letra se extrae su título, es Fallaste corazón, una de las rancheras más conocidas del repertorio clásico mexicano. La canción, clara exponente de su género por su intensidad emocional y melódica, fue compuesta por Cuco Sánchez, de quien escuchamos aquí una versión. No obstante, la interpretación que hizo popular a este tema fue la de Pedro Infante en la película La vida no vale nada (Rogelio A. González, 1955).

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“La Llorona” es una canción popular que se ha transformado en un auténtico icono de la cultura mexicana. Su composición, autoría y orígenes son desconocidos. Alude al mito indígena pre-hispánico de La Llorona, el espíritu de una mujer que vaga como alma en pena. Ha conocido múltiples versiones locales, entre ellas Lola Beltrán, Lucha Villa o, quizá la más conocida a escala internacional, Chavela Vargas. También Raphael, Joan Baez o Rosalía han cantado sus conocidas coplas.

Aquí presenciamos una versión con guitarra acústica, cantada por la joven artista mexicana Fela Domínguez. La interpretación sigue el esquema de la ranchera, con voz y guitarra.

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El rey de todo el mundo contó con la banda sonora y el trabajo de selección musical de Alfonso G. Aguilar y Carlos Rivera. El primero es un joven músico español que ha compuesto bandas sonoras para diversas producciones españolas y estadounidenses –entre ellas Klaus (Sergio Pablos, 2019)–, tanto en cine como en TV. Carlos Rivera es un cantante mexicano bastante popular que empezó destacando en talent shows televisivos de TV Azteca y luego en varios musicales escénicos y con sus discos en solitario. Juntos se encargaron de componer temas específicos para el filme, o bien de versionar algunos de los hitos de la edad de oro de la canción mexicana. Es el caso de “La del rebozo blanco”, una composición original de Rubén Fuentes con letra de Rafael Cárdenas, que ha conocido versiones de Miguel Aceves Mejía, Estela Núñez o Pedro Infante.

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La película no solo incluye números de folclore mexicano, sino de otras latitudes. Es el caso de la cumbia, ritmo intenso proveniente del Caribe colombiano, pero que se ha popularizado en toda Latinoamérica. “La cumbia del mole” es un famoso tema de la cantante tlaxaquiana Lila Downs, lanzado en 2014 para su disco Raíz.

Su inclusión en la película responde al empeño de Saura en considerar todas las formas, pasadas y presentes, de música popular. La perspectiva plural y heterodoxa de los musicales de Saura encuentra claros aliados entre sus artistas invitados, entre los que se encuentra Lila Downs, quien ya había protagonizado una innovadora versión del fado Foi na Travesa da Palha en la película de Saura de 2007. Downs es una artista que ha hecho de la hibridación y la mezcla de estilos, siempre con una base folclórica, uno de los pilares de su carrera y de su éxito internacional.

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Otro de los números más espectaculares de la película lo constituye la versión “urbana” que algunos de los miembros del cuerpo de baile hacen del conocido “Mambo número 5” del gran cultivador del género, el cubano Dámaso Pérez Prado. De nuevo nos encontramos ante una secuencia que mezcla diferentes formas, pretéritas y actuales, de entender la música. En los musicales de Saura, siempre contemplamos un patrimonio cultural, el de la música latina, en permanente evolución.

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El último número de la película es, como ya es habitual en Saura, un tour de force en el que baile, iluminación, cámara y narración confluyan para crear una coreografía en la que pasado y presente, realidad y ficción, bailen al mismo son.

El número representa críticamente a la fuerte violencia y a la criminalidad impune presente en la sociedad mexicana actual, lo cual también se refleja en el argumento del filme a través de la trama protagonizada por Inés y su familia. Las tradicionales figuras de esqueletos, muy habituales en el folclore mexicano, aluden aquí a las matanzas de los cárteles o el Ejército, como la de Iguala.

Con El rey de todo el mundo, Saura volvió sobre sus fantasmas y obsesiones creadoras, retomando y reformulando imágenes y tramas de su cine anterior, pero trasponiéndolos a México, a su folclore, su pasado político y sus imaginarios actuales. Los ecos de las tramas de Carmen y Tango son claros, así como imágenes que se remiten a su cine primero, como la del automóvil siniestrado, que aparece en Peppermint Frappé y Stress es tres, tres.

Pero, por encima de todo, destaca la pasión de Saura –y de su sempiterno colaborador, Vittorio Storaro– por crear nuevos mundos de fascinación estética a partir de un riguroso trabajo con imágenes y sonidos, músicas y pinturas, referentes históricos o literarios y leyendas populares.

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