Antonio (Gades), director y coreógrafo de una compañía de ballet flamenco, quiere poner en pie su versión de la Carmen de Merimée. Buscando la candidata perfecta que encaje en el arquetipo protagonista, encuentra a una bailarina también llamada Carmen (Laura del Sol), cuyo marido está en la cárcel. Durante la preparación, Antonio y Carmen inician un romance que se complica por los celos de él y la promiscuidad de ella. A medida que el montaje va cogiendo forma, la tensión entre la pareja crece, hasta el punto de que, durante un ensayo, y cerciorándose de que Carmen quiere dejarle, Antonio la apuñala. Sin embargo, no quedará claro si el asesinato ha sido real o parte de la representación.
“Cuando después del éxito internacional de nuestras Bodas de sangre, el productor Emiliano Piedra insistió en que teníamos que hacer una segunda película de baile juntos, se hicieron varias propuestas. Gades pretendía hacer un Don Juan, tema que ya había utilizado en uno de sus musicales; Emiliano, un Don Quijote. Yo propuse una Carmen . Hacía tiempo que quería hacer una película sobre la novelita de Merimée . Se aceptó mi propuesta que por razones diferentes nos atraía a todos.
Emiliano quería hacer la ópera de Bizet tal cual, con Plácido Domingo y Antonio Gades. Gades pensaba que era mejor hacer un ballet coreografiando la ópera, tal como habían hecho otros coreógrafos, era un proyecto en el que había pensado en otras ocasiones. Yo quería hacer otra cosa. ¿Qué cosa? Después de dar muchas vueltas al tema decidí hacer una Carmen diferente, basada en el texto de Merimée, pero sin preocuparme demasiado de la fidelidad de la adaptación y utilizando la música de la ópera solo en determinadas circunstancias, compaginándola con los ritmos del flamenco, que eran los que iban a marcar la pauta de toda la película.”
CARLOS SAURA
La historia de Carmen tiene ‘un origen francés’: la novela corta de Merimée y la ópera con música de Bizet tuvieron tal impacto que influyeron en muchas de las visiones artísticas sobre España, tanto internacionales como locales. La idea de sus creadores era “volver [a hacer a Carmen] española”, en palabras de Gades: ligarla a nuevos imaginarios auténticamente españoles que mezclasen lo culto y lo popular. Es lo que también pretende el personaje de Antonio, protagonista del filme.
Sin embargo, la película es en este aspecto tremendamente una irónica, y también muy ambigua. Los personajes buscan alejarse de los tópicos sobre lo español que (supuestamente) vendrían del extranjero, pero terminan cayendo en ellos. Antonio acaba matando a Carmen, carcomido por los celos. ¿Están repitiendo los clichés de la historia de Carmen o todo es una pantomima más?
En cualquier caso, el personaje de Antonio (y, con él, Saura y Gades) reconoce abiertamente en una secuencia que no le importa volver a los tópicos sobre la españolidad para crear su espectáculo.
Los estereotipos y la modernidad autoconsciente se miran al espejo en esta película.