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Bodas de Sangre

España

1981

Dirección: Carlos Saura

Guión: Antonio Gades, Alfredo Mañas, Carlos Saura (sobre la obra de Federico García Lorca)

Producción: Emiliano Piedra

Fotografía: Teo Escamilla

Escenografía: Rafael Palmero

Música original: Emilio de Diego

Coreografía: Antonio Gades

Montaje: Pablo G. del Amo

La compañía de danza de Antonio Gades se dispone a ensayar una adaptación para ballet de la obra teatral Bodas de sangre (1933) de Federico García Lorca. A la preparación de músicos y bailarines, algunas de cuyas historias llegamos a conocer, le siguen los ejercicios de calentamiento del cuerpo de baile. Tras ellos, la segunda mitad del filme abarca un ensayo general del ballet en el interior de un estudio. La Novia (Cristina Hoyos) se dispone a casarse por conveniencia con el Novio (Juan Antonio Jiménez). Sin embargo, ella está enamorada de Leonardo (Antonio Gades), casado a su vez con otra mujer (Carmen Villena) que sabe del romance de su marido. La misma noche de los esponsales, los amantes huyen y son denunciados por la Mujer de Leonardo. La Madre del Novio (Pilar Cárdenas) le conmina a vengarse. El Novio alcanza a la pareja adúltera y pelea con Leonardo. Ambos se acuchillan mutuamente y mueren. La Novia queda sola, empapada con la sangre de los dos hombres.

Bodas de sangre supone la primera incursión de Carlos Saura en el cine musical y el inicio de su fructífera alianza artística con Antonio Gades, pero también la primera producción que realiza fuera de la órbita de Elías Querejeta. Se trata de una película bisagra en su carrera, puesto que le permitió experimentar con nuevos géneros y con otras posibilidades estéticas, hasta entonces solo sugeridas en otras películas, como El jardín de las delicias (1970), Los ojos vendados (1978) o Dulces horas (1981). La idea original partió del productor Emiliano Piedra, que convenció a Saura para realizar un proyecto al alimón con Antonio Gades y el dramaturgo y escenógrafo Francisco Nieva, en principio destinado a la TV. Así narra Saura el comienzo de esta iniciativa conjunta:

“La primera idea era hacer un documental con la puesta en escena teatral de Antonio Gades de sus Bodas de sangre , y si fuera posible, llegar a la hora para la TV. Más tarde, el productor y amigo Emiliano Piedra me pidió que hiciera un esfuerzo para que fuera considerado un largometraje a efecto de las ayudas oficiales.”

La impresión de Saura al ver los ensayos de la obra dirigida por Gades (con libreto de Alfredo Mañas y música de Emilio de Diego) fue tal que decidió respetar en lo posible la integridad de lo que había visto al hacer la traslación audiovisual del espectáculo.

“Pensé entonces que era una buena idea prologar “Bodas”, con el maquillaje de los actores aprovechando la ocasión para hacer un mini-reportaje; con las clases y los ejercicios previos a la representación. Todo ello prolongó la duración del espectáculo sin traicionar la esencia.”

La obra original, escrita en 1933, había cosechado desde su mismo estreno un gran éxito, sobre todo en los escenarios de Argentina y Francia. Gades, a su vez, era por entonces uno de los bailarines más insignes a escala mundial, desde que se dio a conocer en la compañía de danza de Pilar López Júlvez en los años 60.

La película rescató referentes de probado éxito y los reformuló en clave cinematográfica. Aunque la película fue recibida fríamente en España, logró un gran impacto en el festival de Cannes de 1981, donde al parecer el público pidió una segunda proyección

La buena acogida de la película convenció a Emiliano Piedra, Antonio Gades y Carlos Saura de repetir colaboración. 

“La proyección, fuera de competición, en Cannes fue un éxito que […] permitió  a Emiliano Piedra recuperarse económicamente y a mí continuar dirigiendo musicales . Quedaba lejano el consejo de Toni Moliere, amigo y distribuidor de las películas de Querejeta en Francia, cuando me mandó una nota que decía: “Me han dicho que vas a hacer una “españolada”. Déjalo o vas a destrozar toda tu carrera de director”.

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Tras los ensayos, en los que hemos oído las conversaciones de músicos y bailarines, comienza un ensayo general de Bodas de sangre que el director de la compañía, Antonio Gades, quiere desarrollar sin parar. El ballet se desarrolla sin diálogos, solo guiado por la música de Emilio de Diego.

Este guitarrista, nacido en 1943, fue colaborador de Gades desde sus inicios en el mundo de la danza. Figura como músico y compositor en filmes como Los Tarantos (Francisco Rovira Beleta, 1963) o Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981).

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El ensayo incluye la canción Mi niño se duerme, nana original de García Lorca que interpreta, en aparición estelar, Pepa Flores, antes conocida como Marisol.

La niña prodigio protagonista de taquillazos como Un rayo de luz (Luis Lucia, 1960) o Marisol rumbo a Río (Fernando Palacios, 1963) aparece aquí con una imagen completamente distinta al del ídolo de masas del franquismo.

Al minimalismo de la interpretación a capela se une el hecho de que Pepa Flores era, por aquel entonces, la mujer de Antonio Gades. Juntos, fervientes militantes del Partido Comunista Español, se habían convertido en una de las parejas más icónicas de la Transición española. La actuación de Flores da un plus de realismo documental a la reconstrucción del ballet ensayado.

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El siguiente número, de tema amoroso, constituye un dueto entre los primeros bailarines de la compañía, Antonio Gades y Cristina Hoyos. Este número, como el de celebraciones o encuentros violentos, se repetirán a lo largo de la trilogía flamenca que realizaron Saura, Gades y Emiliano Piedra.

“Con Gades trabajamos la coreografía. Aprendí entonces que había una forma peculiar y cinematográfica de enfrentarse a determinados movimientos. En el teatro, el espectador desde su butaca puede contemplar dos acciones simultáneas a derecha y a izquierda del escenario, en cine había que desdoblar esos movimientos; primero enseñar lo que sucede a la derecha y luego a la izquierda, lo que exigía dilatar el espacio-tiempo, multiplicando ritmos y duplicando la música.”

CARLOS SAURA

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“A finales de 1980 y principios de 1981 empezamos a trabajar en los Estudios Cinearte[…] unos estudios con solera en donde se han hecho cientos de películas, pero cuyas condiciones no era las más favorables. El espacio de que se disponía era pequeño y tuvimos que recurrir al ingenio para aprovechar hasta el último resquicio del local. Siguiendo mis indicaciones Rafael Palmero construyó un decorado que trataba de imitar lo más fielmente posible la clase de la Escuela Nacional de Danza de la calle de Atocha en donde yo había visto por vez primera la obra. Una reconstrucción rigurosa, con los espejos, las dos grandes ventanas-balcones, lasbarras para los ensayos, las sillas para los invitados y para descanso de los artistas.”

CARLOS SAURA

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Un rasgo singular de los musicales de Saura es su mezcla no jerárquica de géneros, tradiciones y estilos. Bodas de sangre escenifica un encuentro entre la danza estilizada, el flamenco jondo y otros estilos populares, como el pasodoble o la rumba. En la escena de la boda asistimos a una nueva aparición estelar Pepe Blanco, histórico cantante especializado en copla y pasodobles (es muy conocida su versión de Cocidito madrileño). Además, el público podrá escuchar, camuflada en la letra de Lorca, la melodía de Te estoy amando locamente, uno de los mayores éxitos rumberos de la década anterior, compuesto por Felipe Campuzano y popularizado por el dúo Las Grecas.

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“Otra cosa era mi obsesión por que la cámara no fuera simplemente un testigo, sino que participara activamente en la coreografía, que se involucrara en ella. Sabía que la cámara, y sus movimientos podían potenciar acciones y actitudes y lo importante que era ver in situ el esfuerzo del baile, siguiendo la exigente actitud de Antonio Gades, que era un perfeccionista, un trabajador infatigable, voluntarioso, firme, y un gran artista.”

CARLOS SAURA

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